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¿Hasta dónde puede un partido político
del Tercer Mundo meterse en el debate intelectual
ss Por Emeterio Gómez
Prensa Copei - ¿Hasta dónde puede un partido político del Tercer Mundo meterse en el debate intelectual de vanguardia que hoy sacude a las mentes más lúcidas de Europa? ¿Hasta qué punto podemos sacar la discusión de las Políticas Públicas, la Democracia Social y el Estado de Derecho, para ponerla en la conexión entre la Ética y la Política; o en la crisis moral que generó la quiebra del Proyecto Burgués de Sociedad gestado entre el siglo XVI y el XVIII? ¿Cuánto puede un COPEI –notoriamente rejuvenecido– ir más allá de dichas Políticas Públicas para abordar el tema central que hoy preocupa a los filósofos norteamericanos: la necesidad de repensar la noción de Ser Humano, deshecha ya la que Occidente nos inculcó y de cuyo cadáver seguimos viviendo? En síntesis: ¿hasta dónde puede un partido duramente golpeado por la quiebra de la IV República desarrollar una plataforma intelectual de Primer Mundo?

¿Cuánto podremos aprovechar –a esos fines– la poderosa reflexión que la insensatez chavista está generando en todas las esferas: en la destrucción del derecho, por la ofensiva contra la propiedad; de la economía, por la vuelta al trueque; de la política , por el regreso a la barbarie que sólo reconoce incondicionales y enemigos; ¡y de la psiquis, por la arremetida del fanatismo!? ¿Cuánto de todo ello podrán asumir Luis Ignacio Planas y su gente? ¿Hasta dónde podrán concretar la posibilidad cierta que tienen de convertir a COPEI en un centro vital de pensamiento para Venezuela?

La derrota de Chavez no depende, por supuesto, de que nuestros políticos asuman una reflexión intelectual de Primer Mundo. ¡¡Pero para la reconstrucción del país, tal vez convenga asomarse un poco a los temas ontológicos básicos que hoy discute la Humanidad!! Un hervidero de ideas que podríamos abordar a partir de Schopenhauer y Wittgenstein. Aquél como introducción a Nietzsche y éste como introducción a Heidegger. ¡¡Sin mencionar estos nombres, desde luego, para no detonar las aprehensiones tercermundistas ante cualquier esfuerzo de pensar en serio!!

Una reflexión que puede tener como guía la demoledora frase de Wittgenstein: "La ciencia nos resuelve todos los problemas que no tienen importancia". Es decir: la ciencia, la racionalidad, la tecnología, la lógica, la matemática y la planificación, esto es ¡¡lo esencial que Occidente nos ha sembrado como pensamiento, nos resuelve todos los problemas que no son importantes!!

Porque lo único que hemos logrado a lo largo de 2.500 años es una comprensión profunda y creciente del mundo exterior a nosotros: ¡¡ la Ciencia y la Tecnología!! Cuando lo que de verdad importa es la intuición del alma, del espíritu o –si se prefiere un término más científico– de la psiquis. La angustia, la envidia, la piedad o el resentimiento son los temas esenciales que hemos de abordar; pero frente a ellos la razón y la ciencia, en muy poco –por no decir en nada– pueden ayudarnos.

La frase de Wittgenstein es un alegato poderoso contra la Racionalidad, esa manera radicalmente superficial de pensar que Occidente parió; es una invitación a revertir la cosmovisión errónea que nos han inculcado ¡¡aquélla en la cual lo racional tiene una valoración altamente positiva y lo irracional es absolutamente execrable!! Es una invitación a entender que tal vez sea al revés; es decir, que la razón es tan solo la esfera más externa del mundo, en tanto que lo irracional es la dimensión profunda y vital sobre la que se constituye lo humano.


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